Tu audiencia es tuya, no de un algoritmo
En redes, un algoritmo decide quién te ve, y tus seguidores nunca son tuyos. Tu newsletter en Murisana llega al correo de tu gente, queda publicada en tu web y se escucha como un pódcast. Y si un día te vas, te la llevas entera.
Un envío, tres formas de llegar
Escribes una vez, y esa misma edición aparece en tres sitios a la vez, sin que hagas nada más. Esto no es una promesa: es una edición real de una profesional verificada.
Al correo
Directa a su bandeja, con tu nombre delante. Sin algoritmo que decida si te ven, y sin competir con nadie por el alcance.
En tu web
Queda publicada con tu firma y tu credencial, y la indexa Google. Meses después sigue trayéndote lectores que no te conocían.
En audio
Se narra sola, sin que grabes nada. Quien no puede leer, te escucha en el coche o paseando. Compites por los ratos que nadie más aprovecha.
Cada edición es una puerta a todo lo tuyo
Quien abre tu newsletter está a un clic de tu web bio. Y ahí no encuentra un texto suelto: te encuentra a ti, entero.
Un correo normal se acaba cuando se acaba el texto. El tuyo termina en tu agenda, y eso convierte a un lector en un paciente, un alumno o un cliente.
Una edición no cambia nada. Cincuenta, sí.
Lo que publicas en redes el martes ya no existe el jueves. Cada edición tuya se queda, y lo que se queda se acumula.
Tu comunidad se beneficia
Cada semana reciben algo tuyo, con tu criterio. La confianza se construye apareciendo, no apareciendo una vez.
Y queda en internet
Si la publicas en abierto, cada edición se indexa. Te empieza a encontrar gente que no te conocía, en Google y en las IAs, mientras tú estás en consulta.
Y tu gente la reparte
Un colega la comparte, un paciente la reenvía. Tu comunidad se convierte en tu distribución, sin pagar publicidad.
Todo suma, y nada se borra. Un mes de redes desaparece. Un año de newsletter es un archivo que trabaja para ti.
Ahí eliges plan. Y ojo, porque el plan no es "una newsletter más grande": es dejar de hacerlo a mano. Muri escribiendo contigo, tu agenda con recordatorios, tus cobros y tus facturas, tus videollamadas. La newsletter nunca fue una herramienta suelta, y tampoco lo es lo que pagas.
Tú la escribes. Te quita todo lo que no es escribir.
Una newsletter funciona porque al otro lado hay una persona leyendo a otra persona. Si la escribiera una máquina, se rompería justo lo único que la hace valer. Por eso Muri no ocupa tu sitio: se ocupa de todo lo demás, para que tú solo pongas lo que nadie puede poner por ti.
Puedes escribirla entera tú y usar Murisana solo para enviarla. Puedes dictarla y dejar que Muri la ordene. O puedes no usarlo. Lo que no cambia nunca: la firma es tuya, y nada sale con tu nombre sin que lo apruebes.
Muri va en los planes de pago, con 7 días gratis para probarlo. Tu newsletter, en cambio, es gratis hasta 200 suscriptores, lo uses o no.
"Pero yo ya tengo una newsletter en LinkedIn"
Perfecto. No la cierres. Te lo decimos con honestidad, porque no se trata de elegir: cada una hace algo que la otra no puede.
Buena para que te descubran
Buena para que te queden
LinkedIn te presta audiencia. Murisana te la convierte en tuya.
¿Y Substack, Beehiiv o Mailchimp?
Empezamos por lo justo: son buenas herramientas y funcionan. Si lo único que quieres es mandar un correo a una lista, cualquiera te sirve. La pregunta es otra: ¿está pensada para ti?
| Lo que necesita un sanitario | Substack | Beehiiv | Mailchimp | Murisana |
|---|---|---|---|---|
| Comprueba que eres sanitario con título y colegiación | ||||
| Si cobras por tu contenido, ¿cuánto se quedan? | 10% | cuota mensual | cuota mensual | 0% |
| Cada edición se escucha en audio, sin que hagas nada | ||||
| Posiciona en Google con la autoría de un sanitario verificado | ||||
| Te ayuda a escribirla con tus fuentes, dictando con la voz | ||||
| Desde la misma página te agendan, te compran y te escriben | ||||
| Colegas verificados y empresas que te buscan a ti |
Desliza la tabla para ver el resto
Substack se queda el 10% de todo lo que cobres por tu newsletter, para siempre. Nosotros no nos quedamos nada: 0% de comisión. Lo que cobras es tuyo, entero.
Substack es gratis si no cobras y va de maravilla. Beehiiv tiene herramientas de crecimiento potentes. Mailchimp es más completo para campañas de marketing masivo, si es lo que buscas.
Ninguna de las tres está mal. Simplemente ninguna fue pensada para un profesional sanitario: no saben que tu credencial es lo que te da autoridad, ni que en salud la gente se suscribe a quien sabe que es real. Si tu newsletter va a ser una isla, quédate donde estás. Si quieres que sea la puerta de tu casa, mudarte compensa.
No empiezas de cero. Nunca empezaste de cero.
Sin adornos: una newsletter no crece de la noche a la mañana, y desconfía de quien te prometa lo contrario. Pero tú no eres alguien que abre una cuenta nueva en internet. Llevas años ganándote la confianza de gente concreta, y esa gente ya existe.
La gente que ya confió en ti
Pacientes, clientes, alumnos, colegas, empresas con las que trabajaste. Esa lista ya la tienes: está en tu correo, en tu agenda, en tu móvil. Y la puedes importar. No arrancas en cero: arrancas con quien ya sabe quién eres.
Tus redes, como enlace
Pones tu web bio en la bio de Instagram o LinkedIn, y quien quiere más se suscribe en un clic. LinkedIn te trae gente nueva; tu newsletter te la queda.
Tus guías y recursos
Alguien se descarga tu guía, deja su correo y ya está dentro. Valor a cambio de contacto, que es el trato más limpio que hay.
Google y las IAs
Cada edición publicada te encuentra gente que no te conocía. Es el canal más lento al principio y el que más crece después, y por eso hay que empezarlo ya.
Los primeros 200 suscriptores no se consiguen con un anuncio. Se consiguen invitando a la gente que ya te conoce, y esa es exactamente la ventaja que tienes tú y no tiene un creador de contenido cualquiera.
«Mi newsletter El Reporte llega cada semana a colegas de varios países. Nunca tuve dónde enseñar lo que sé, hasta ahora.»
Dr. Luis Figueroa Montes · patólogo clínico verificadoLo que suelen preguntar
Sin rodeos y sin letra pequeña. Si algo no te encaja, mejor que lo sepas ahora.
¿Me la escribe la IA? Porque entonces pierde la gracia
Muri Studio no la escribe en tu lugar: te quita todo lo que no es escribir. Le cuentas la idea hablando y él ordena tus palabras. Te propone el asunto si no se te ocurre. Usa tus fuentes, no internet. Te hace la portada. Y si prefieres, la escribes entera tú y usas Murisana solo para enviarla. Tú decides cuánto lo usas, y nada sale con tu nombre sin que lo apruebes.
No tengo tiempo de sentarme a escribir
Y si no sabes ni por dónde empezar, tienes al Coach: te dice sobre qué escribir, cada cuánto y cómo sostenerlo. Muri va en los planes, con 7 días gratis para probarlo, aunque la newsletter la puedes escribir tú sin usarlo.
Yo solo quiero la newsletter. ¿Tengo que usar todo lo demás?
Lo único que necesitas es crear tu web bio verificada, que es gratis. No es un trámite: es donde vive tu newsletter, es lo que comprueba que eres sanitario de verdad, y es la página a la que llega quien te lee. Sin ella, tu newsletter sería un correo más sin nadie detrás.
Ahora bien, lo normal es que acabes usando lo demás. No porque te lo pidamos, sino porque cuando alguien te lee y quiere más, va a querer agendarte o comprarte, y entonces te alegrarás de tenerlo ahí.
¿Cuánto cuesta? ¿Y qué pasa exactamente al pasar de 200 suscriptores?
Al pasar de 200 eliges un plan. Y conviene entenderlo bien: no estás pagando "una newsletter más grande", estás pagando por dejar de hacerlo todo a mano. Entra Muri (el Coach, Studio y el Asistente), tu agenda con recordatorios automáticos, los cobros y la facturación, las videollamadas seguras, más cursos y productos, las oportunidades a plena potencia y la atención prioritaria. Y puedes probarlo 7 días gratis.
Te lo decimos ahora y no cuando llegues, porque 200 lectores que te leen por tu nombre no es poco: es una audiencia de verdad, y para entonces ya sabrás si esto te sirve.
¿Los suscriptores son míos? ¿Y si un día me quiero ir?
Esa es la diferencia de fondo con una red social: allí la audiencia es prestada, y te la pueden quitar sin avisar. Aquí, si te vas, te vas con ella.
Empiezo de cero. ¿Cuánto tardaré en tener suscriptores?
Pero tú no empiezas de cero. Llevas años atendiendo pacientes, dando clases, colaborando con colegas y con empresas. Esa gente ya confió en ti, y puedes importar tu lista de contactos de siempre e invitarlos. A partir de ahí suman tu web bio (el enlace de tus redes), tus guías descargables, y Google, que es lento al principio y el que más crece después.
Los primeros 200 no salen de un anuncio: salen de invitar a quien ya te conoce.
Ya tengo newsletter en Substack o Mailchimp. ¿Puedo mudarme?
Y una cosa más, por si te ayuda a decidir: Substack se queda el 10% de todo lo que cobres por tu newsletter, siempre. En Murisana la comisión es del 0%. Lo que cobras es tuyo, entero.
¿Cada cuánto tengo que publicar?
Ahora bien, seremos honestos: una edición no cambia nada, y cincuenta sí. Vale más una al mes durante un año que cuatro seguidas y luego el silencio. Si quieres, el Coach te ayuda a fijar un ritmo realista con tu agenda, y no con la de un creador de contenido a tiempo completo.
Lo primero no es escribir. Es crear tu web bio profesional.
Tu dirección lleva tu nombre delante y Murisana detrás. Y un nombre solo puede ser de una persona.
Nada de esto lo notas el primer día. Lo notas cuando alguien te busca y, por fin, te encuentra.